Maru Campos: la primera mujer gobernadora de Chihuahua y el legado que redefine el liderazgo femenino
Maru Campos hizo historia al convertirse en la primera mujer gobernadora de Chihuahua, consolidando una gestión con resultados y dejando un legado que abre camino a futuras generaciones de mujeres en la política estatal y nacional.
La llegada de María Eugenia Maru Campos Galván al Gobierno del Estado de Chihuahua, en septiembre de 2021, no significó el cierre de una etapa, sino el inicio de una transformación histórica. Por primera vez, una mujer alcanzó el máximo cargo político de la entidad, rompiendo inercias y estableciendo un precedente que trasciende su administración.
Chihuahua, un estado históricamente gobernado por hombres y marcado por grandes retos políticos, financieros y de seguridad, vivió un punto de inflexión con la elección de Maru Campos como gobernadora. Su triunfo no fue simbólico ni circunstancial; fue el resultado de una trayectoria política, capacidad de liderazgo y una visión clara de gobierno.
Desde el inicio de su gestión, la gobernadora enfrentó escenarios complejos que exigían decisiones firmes. Uno de los primeros ejes estratégicos fue el ordenamiento y saneamiento de las finanzas públicas, priorizando la disciplina presupuestal, la transparencia y el uso responsable de los recursos. Este enfoque permitió dar estabilidad administrativa y sentar bases para la ejecución de políticas públicas de largo plazo.
En materia de seguridad, su administración fortaleció la coordinación entre corporaciones estatales, municipales y federales, apostando por inteligencia operativa, profesionalización policial e inversión en equipamiento. Aunque el reto persiste, el mensaje institucional ha sido claro: el Estado no renuncia a su responsabilidad de garantizar la seguridad de las y los chihuahuenses.
En el ámbito social, el gobierno encabezado por Maru Campos impulsó programas enfocados en salud, educación, atención a mujeres, niñas y sectores vulnerables, así como en infraestructura estratégica para el desarrollo regional. Obras públicas, mejoras en servicios básicos y apoyo a comunidades reflejan una visión integral del ejercicio del poder.
Sin embargo, el mayor valor histórico de su gestión va más allá de indicadores administrativos. Maru Campos encarna la ruptura definitiva de un techo de cristal en Chihuahua. Su llegada al poder envió un mensaje contundente: las mujeres pueden y deben aspirar al cargo más alto del estado.
El legado de Maru Campos no se limita a ser la primera mujer gobernadora; radica en normalizar ese hecho para el futuro. Su administración marca un antes y un después en la narrativa política de Chihuahua. A partir de su liderazgo, el acceso de las mujeres al poder deja de ser una excepción y se convierte en una posibilidad real y alcanzable.
En un entorno político tradicionalmente dominado por hombres, Maru Campos se consolida como un modelo a seguir: una mujer que llegó al máximo título político del estado por mérito, preparación y carácter. Su ejemplo fortalece la participación femenina y redefine la percepción del liderazgo en México, demostrando que gobernar con firmeza, resultados y visión no tiene género.
Su historia no es la de una meta cumplida que concluye, sino la de una semilla sembrada. Cada mujer que hoy participa en política, administración pública o liderazgo social en Chihuahua lo hace con un precedente claro: el camino ya fue abierto.
La historia de Maru Campos no termina con un periodo de gobierno. Apenas comienza a escribirse en el legado que deja para las mujeres del presente y del futuro. Su paso por el Gobierno de Chihuahua quedará registrado como el momento en que una mujer alcanzó el máximo poder político del estado y, al hacerlo, transformó para siempre la historia política de Chihuahua y de México, demostrando que el liderazgo femenino llegó para quedarse.